HABLANDO DE TIEMPOS DIFÍCILES

Qué grande es la angustia, qué gran desconcierto
un día en la noche
mirarse dormido y saberse despierto.
Qué breve es el sueño que miente y que hechiza
al hombre que teme
la fuerza del sueño que no se realiza.
La gente en la calle parece dormida,
no hay una salida por donde escapar.
La calle es un río de sueños sin puerto,
y el hombre está muerto de tanto soñar.
Ya fuera del sueño no comprende nada,
porque solamente la noche es el tiempo de la libertad.
Son tiempos difíciles en la ciudad.

Las horas transcurren, el día no llega;
la noche es un ave:
anida en los ojos y luego los ciega.
La noche es inmóvil, el día no viene;
la luna ilumina
la sombra del sueño que no se detiene.
La gente en la calle parece dormida,
no hay una salida por dónde escapar.
La calle es un río de sueños sin puerto,
y el hombre está muerto de tanto soñar.
Ya fuera del sueño no comprende nada,
porque solamente la noche es el tiempo de la libertad.
Son tiempos difíciles en la ciudad.

Un hombre dormido inventa un destino;
sus sueños lo guían:
se mueve y no avanza y no encuentra el camino.
Qué grande es su angustia, qué gran desconcierto
un día en la noche
mirarse dormido y saberse despierto.

Micros, D.F., 13 de septiembre de 1988
[24 años] © Cosme Álvarez

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