VIVE TRANQUILA

Vive tranquila, que no importe nada,
que afuera en la calle no hay nadie.
Quédate en casa, que dios te consuele;
hay frío en la plaza, eso a ti no te duele.
Te enseñan la cifra de gente con hambre,
tú rezas y pides que se la aguanten.
Ya tienes tu vida, que no te quebranten;
mantente alejada de todo el enjambre.
No hay malestar si usas la argolla;
vive tranquila, el mundo te apoya.

Visita mi casa, no voy a dañarte.
¿Te asusta mi risa? Olvidé maquillarme.
Tu pecho se agita, mi mano te toca;
¿te pone nerviosa que bese tu boca?
No llores, mi reina, ¿no ves que me asustas?
Cuidado, mi reina, que así no me gustas.
Muñeca de trapo hilada en la duda,
la culpa señala tu estatua desnuda.
No hay malestar si usas la argolla;
vive tranquila, tu cuerpo te apoya.

Con tu padre platicas, nunca te escucha;
se vuelve pequeño donde hablan tus sueños.
Siempre que te le acercas te manda de viaje;
en tu casa los perros usan más el lenguaje. ¡Sí!
No llores, mi reina; él también tiene miedo,
te abraza con fuerza si olvidas su credo.
No tiene la culpa, él carga su peso,
se lava las manos pa’ darte tu beso.
No hay malestar porque usa su argolla.
Vive tranquila, tu padre te apoya.

No hay malestar pues usas la argolla;
vive tranquila, el mundo te apoya.

Micrós, D.F., 20 de enero de 1989
[24 años] © Cosme Álvarez

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