LLUVIA SIN FIN


Solo y atrapado en un pozo,
triste en mi fingido alborozo,
yo soñaba un agua profunda
que me ahogara en risa fecunda.
Lluvia sin fin. Lluvia sin fin.

Dueño de mi propio desierto,
ciego frente a mi desconcierto,
ella apareció como un grito
en un mar oscuro y bendito.
Lluvia sin fin. Lluvia sin fin.
Lluvia inesperada y sin medida;
fue como una entrada,
un sol, un río, una salida.

Que llueva.
Su risa hace que llueva
un agua siempre nueva
que trae hasta aquí
cuando ella llueve en mí.

Lejos de la luna de invierno,
pienso en lo que fue aquel infierno:
páramo de amor en el llano,
sombra recorriendo el pantano.
Lluvia sin fin. Lluvia sin fin.

Frágil, agotado y sin juicio,
a un costado del precipicio,
ella me tomó vivamente
y me sumergió en la corriente.
Lluvia sin fin. Lluvia sin fin.
Lluvia inesperada y sin medida;
fue como una entrada,
un sol, un río, una salida.

Que llueva.
Su risa hace que llueva
un agua siempre nueva
que trae hasta aquí…
Que llueva.
Su risa hace que llueva
un agua siempre nueva
que trae hasta aquí
cuando ella llueve en mí.

Micrós, 5 de noviembre de 2000
[36 años]

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