EL TIEMPO DE LAS BRUJAS
Escuchen,
señores, mi canto, ha sonado
en los cielos
el último aviso;
el dulce
embeleso ya fue conjurado,
las brujas
soltaron su hechizo.
Ay, ay, mi
amor,
es el tiempo de
la brujas;
ay, ay, mi
amor, que me llevan
clavándome ya
sus agujas.
Escuchen,
señoras, el cielo oscurece
y hay sombras
detrás de las puertas;
en horas
inciertas la bruja aparece y
se lleva al
marido a las huertas.
Ay, ay, mi
amor,
es el tiempo de
la brujas;
ay, ay, mi
amor, que me lleva
clavándome ya
sus agujas.
Más vale,
mujeres, que estén muy alertas,
no dejen
abiertas las puertas;
se llevan a su
hombre, no piden permiso, y
los mandan
hacia el paraíso.
Ay, ay, mi
amor,
es el tiempo de
la brujas;
ay, ay, mi amor,
que me llevan
clavándome ya
sus agujas.
Escucha a la
bruja, ya entró a nuestra alcoba,
yo creo que
quiere robarme;
con rostro de
loba me sube a su escoba
y al vuelo
comienza a besarme.
Ay, ay, mi
amor,
es el tiempo de
la brujas;
ay, ay, mi
amor, que me lleva
clavándome ya
sus agujas.
Son las brujas,
mi amor, son las brujas,
son las brujas,
mi amor, son las brujas.
Alvarado, 11 de junio de 2010
[46 años] ©
Cosme Álvarez
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