EL SÉPTIMO
SELLO
Llegó, llegó entre
sueños la voz:
«ven, ven hacia
aquí,
lo que fue una vez
no será después;
ven, ven porque
aquí es el final.»
Voces murmuran
adentro de mí:
«Ven, ven hacia
aquí,
ya es de noche y
la llama cedió;
ven, ven porque
aquí es el final.»
A qué volver si
dejó de arder.
«Ven, ven hacia
aquí».
No entiendo esta
voz, no la quiero entender.
«Ven, ven porque
aquí es el final.»
¿Me puedes decir
dónde diablos estoy?,
qué puedo esperar
entre la oscuridad;
perdido y sin luz
en ningún lugar.
«Ven, ven, ven…»
Un viento azul
solloza por mí:
«Ven, ven hacia
aquí».
Lo puedo ver y lo
puedo sentir,
«ven, ven porque
aquí es el final».
Alguien llora a un
costado de mí:
«Ven, ven hacia
aquí».
¿Qué es esta voz
que llorando se va?
«Ven, ven porque
aquí es el final».
No entiendo esta
voz, no la quiero entender.
«Ven, ven hacia
aquí».
No puedo creer que
me hables a mí.
«Ven, ven porque
aquí es el final».
¿Me puedes decir
dónde diablos estoy?,
qué puedo esperar
entre la oscuridad;
perdido y sin luz
en ningún lugar.
«Ven, ven, ven…»
Sentado en la cama
comienzo a pensar:
«ven, ven hacia
aquí»,
qué vida me espera
sin llama y sin luz,
«ven, ven porque
aquí es el final».
Muerte, es tu voz,
¿qué me quiere decir?
«Ven, ven hacia
mí.
¿Qué ves en mí que
no veas en ti?
Ven, ven porque
aquí es el final».
Campanas van
sonando en su voz:
«Ven, ven hacia
aquí».
Qué dirán de mí,
qué dirá mi amor.
«Ven, ven porque
aquí es el final».
¿De quién es la
voz que me llama a morir?
¿Qué hará el
corazón si no puede latir?
Perdido y sin luz
en ningún lugar
«Ven, ven, ven».
Coyoacán,
5 de agosto de 2012
[48
años] © Cosme Álvarez
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