CARNAVAL DE NUEVA LUZ

Dejemos que se vayan en silencio,
ya comienzan a buscar su nombre
en el libro de los que han muerto.
Dejemos que se pierdan en su noche,
con su ciego mundo, con su ciego dios
que condujo sus pasos perdidos.
Ahora que se olviden de nosotros,
ahora que no hablan tan alto
que cosechen lo que a golpes y gritos sembraron,
ahora que perdieron la fuerza y la voz;
ahora quieren acercarse a nosotros, ¿no es así?
Hay un carnaval de nueva luz que no quiere enmudecer,
que condena los golpes y el fuego nocturno
que nos dejaron los que ya se van.

Dejemos que se vayan en silencio,
sus problemas ya no son nuestros problemas;
ignorarlos es suficiente.
Dejemos que se marchen con el viento,
la hojarasca va a ser arrastrada
y será un nuevo ruido en la noche.
Ahora que se olviden de nosotros,
ahora que ya no hablan tan alto
que cosechen lo que a golpes y gritos sembraron,
ahora que perdieron la fuerza y la voz;
ahora quieren acercarse a nosotros, ¿no es así?
Hay un carnaval de nueva luz que no quiere enmudecer,
que condena los golpes y el fuego nocturno
que nos dejaron los que ya se van.

Dejemos que se guarden en sus casas,
que se pierdan en los sueños que inventaron,
que brote de sus ojos el llanto.
Y dejemos que nos miren por las calles,
que el crepúsculo atraviese sus oídos,
que el silencio los toque en la noche.
Parece que han perdido la memoria,
ahora que no hablan tan alto
que cosechen lo que a golpes y gritos sembraron,
ahora que perdieron la fuerza y la voz;
ahora quieren acercarse a nosotros, ¿no es así?
Hay un carnaval de nueva luz que no quiere enmudecer,
que condena los golpes y el fuego nocturno
que nos dejaron los que ya se van.

Hay un carnaval de pura luz que no debe enmudecer,
que condena los golpes y el fuego nocturno
que nos dejaron los que ya se van.

Micrós, D.F., 15 de junio de 1988 
[24 años] © Cosme Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario