LOS RETRATOS DE VIRGINIA

Afuera sólo hay grises nubarrones;
adentro, los retratos de Virginia
resumen sus más íntimas pasiones;
en sus ojos de diamante hay algo vacío.

Dos sueños la han citado esta noche,
la piel de la Virginia es de piedra;
se inyecta a escondidas en el clóset,
una dosis de muerte es suficiente.

Los dioses de Virginia se murieron,
sus tristes marionetas les rezaron;
dos piedras en los pechos le enterraron,
la carne entre las piernas le quemaron.

Virginia quema todos sus retratos,
se mira en el espejo como idiota;
descubre un agujero en los zapatos,
la soga en su cuello estaba rota.

Afuera sólo hay grises nubarrones;
adentro, los retratos de Virginia;
descubre un agujero en los zapatos,
la soga en su cuello estaba rota.

Micrós, D.F., 18 de junio de 1988
[24 años] © Cosme Álvarez

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