CAFÉ CARNAVAL
Los truenos derriban piedras en el cielo,una fría lluvia ensucia nuestros ojos.La tarde sacude sábanas plomizas;otro café negro pido al mesero.Qué más da. No puedo salir,prometí esperarla en el Café Carnaval.Todo es tan extraño desde que la encontré;mientras ella llega sírvanme otro café.El organillero se para en su esquina,en la mano lleva una guillotina;muestra siete dedos por una moneda,la música suena, no tiene sentido.Qué más da. No puedo salir,prometí esperarla en el Café Carnaval.Todo es tan extraño desde que ella se fue;ya no tengo nada, nadie a quién proteger.Desde cuatro techos los ajedrecistasarrojan caballos, alfiles y damas.Morros trepan lonas sobre cuatro patas,sueñan con que el sueño tenga algún sentido.Qué más da. No puedo salir,prometí esperarla en el Café Carnaval.Todo es tan lejano desde que ella se fue;mientras ella vuelve sírvanme otro café.La dama española chilla su abandono;trata de ocultarlo con sus carcajadas.La vieja sablista ha perdido sus razones,esta tarde, al menos, no habrá maldiciones.Pero qué más da. No puedo salir,prometí esperarla en el Café Carnaval.Todo es tan extraño desde que ella se fue;ya no tengo nada, nadie a quién proteger.La pintarrajeada foca se marcha,el árabe gordo le investiga el trasero.El cura en su mesa sueña con el cielo,junto a él un hombre tirado en el suelo.Pero qué más da. No puedo salir,prometí esperarla en el Café Carnaval.Todo es tan extraño desde que ella se fue;mientras ella vuelve sírvanme otro café.
Micrós, D.F., 5 de julio de 1988[24 años] © Cosme Álvarez
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