¿DE QUÉ SIRVEN LAS PALABRAS?

Viajando hoy en el metro me sentí desorientado,
algo estaba sucediendo mientras iba en el vagón.
A lo largo de estos años, hasta hoy, que yo recuerde,
este tren nunca se pierde cada vez que voy en él.

Cuando te platico esto, tú me miras y sonríes.
Tratas de decirme algo, ¿de qué sirven tus palabras?

Por primera vez me fijo que no vienes a mi lado,
que el gusano anaranjado tiene un curso y una meta;
que hay mercados y letreros y cemento en las banquetas,
que hay cristal en los vagones, y que afuera están los prados.

Te platico mis visiones, tú me miras y sonríes.
Dices cosas sobre el mundo, ¿de qué sirven tus palabras?

Viajando hoy en el metro, veo a la gente y desconfío;
cada rostro es un vacío que no tiene adónde ir.
Comencé a jugar un juego: tú y tu casa no existían
y, antes de saber qué hacía, yo bajaba en un andén.

Me fijaba en los detalles, los letreros en las calles.
Comprendí que era inútil, ¿de qué sirven las palabras?

Micrós, D.F., 14 de marzo de 1989
[24 años] © Cosme Álvarez

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