HABLANDO DE TACUBA
Recuerdo que en el barrio de Tacuba nos iba muy bien,
de pie sobre las uvas de la ira, el dedo en la sien;
mirábamos aullidos; y contamos más de cien.
Marina, la pirata del infierno, vendía la piel;
usaba minifalda y en invierno mordía un clavel.
Su nombre era Guillermo, su padre era coronel.
Minerva ya no canta en Minería, no tiene con quién.
Va sola con la noche sobre el día, nosotros también;
espíritus sin dueño de bufones en el sueño
recordando ayeres en un tren.
Recuerdo que en el barrio de Tacuba nos iba muy bien.
Virginia era mi novia en la cantina La voz de Babel;
su madre se las daba de adivina con un cascabel.
Su hermana era una ruina, me obligaba a dar propina
cuando me hallaba en el burdel.
Recuerdo que en el barrio de Tacuba nos iba muy bien.
Sombras sobre el muro de este valle sin futuro,
sueños y visiones que desatan eslabones
de un baile de miseria sin fin.
Hay un mundo subterráneo,
su latido simultáneo eres tú.
La calle es un espejo: adentro estás tú.
Virginia era mi novia en la cantina La voz de Babel;
su madre se las daba de adivina con un cascabel.
Espíritus sin dueño de bufones en el sueño
recordando ayeres en un tren.
Recuerdo que en el barrio de Tacuba nos iba muy bien.
Micrós, 15 de noviembre de 2003
[39 años] ©
Cosme Álvarez
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