EL ÚLTIMO VIAJE


Si ahora es el día del último viaje,
si habré de esperar a que vuelva el coraje,
no esperes por mí, ya he partido,
no esperes por mí, ya he partido.
Los caminos son sueños del hombre despierto,
y la vida es vigilia del hombre que duerme
la misma pesadilla en el desierto,
la misma pesadilla en el desierto.
Solitario en mi voz voy dispuesto a perderme,
no hay peor maldición que el insomnio
en la noche del último viaje, del último viaje.

Si ahora es el día para despedirme
habré de marchar sin lugar dónde asirme,
decirnos adiós es inútil,
decirnos adiós es inútil.

En el agua la ola traslada el oleaje
y el mar no se mueve jamás de su sitio,
nosotros somos olas en el viaje,
nosotros somos olas en el viaje.
Solitario en mi voz voy dispuesto al camino
no hay peor maldición que el insomnio
en la noche del último viaje, del último viaje.

Espejos de luna quebrada en el agua
reflejan la llama en la flor de biznaga
que late detrás de mi pecho,
que late detrás de mi pecho.

Satisfecho y seguro camino en mi noche,
en la ruta hacia nunca no mido mi paso,
no hay hábito que el tiempo no reproche,
no hay hábito que el tiempo no reproche.
Solitario en mi voz voy dispuesto al abrazo,
no hay peor maldición que el insomnio
en la noche del último viaje, del último viaje.

Si al vivir uno escribe un destino,
morir es entonces perder el lenguaje;
si al morir se termina un camino,
vivir es entonces el último viaje.

Micrós, 5 de diciembre de 2003
[39 años] © Cosme Álvarez

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