MIENTRAS NOS LLEVA EL TREN
Hicimos
el intento pero no dio resultado,
el
tiempo ha terminado y ninguno está contento,
se
acabó.
Gente
como trapo con el culo entre las sombras
recoge
las migajas de sus sueños y dormita
sin
comer, sin comer.
Y
ahora dicen «cálmate,
todo
va a arreglarse uno a cien».
No me
den qué pensar,
no me
den qué esperar.
Perdida
la paciencia;
se
acabó.
Todo
este calor no me sienta bien,
algo
arde, estoy hirviendo; caliente desde el alma
a los
pies.
La
noche ha sido larga y esta carga sobre mí
comienza
a quemarme y ha empezado a molestar
a
otros tres, a otros tres.
Arde
el cielo, todo es gris;
arde
calle abajo, vuela, sobre ti.
Algo
se quema por aquí,
han
prendido fuego y van por mí;
después,
cuando yo caiga,
van
por ti.
Grita
por mí, grita por mí;
de pie
sobre este andén
grita por
mí, por ti, por cien,
hazme
ese bien
mientras
nos lleva el tren.
Espíritus
hambrientos suben por la cuesta,
la
mesa no está puesta y van llegando a pasos lentos,
son
cientos.
Almas
hediondas con promesas en harapos,
son
los guapos del dinero, los capos del ya mero,
cero,
son cero.
¿Quién nos trajo hasta aquí?
¿Quién nos trajo hasta aquí?
Éste
no es el mundo, lo perdí.
He
olvidado dónde voy,
ya no
entiendo ni quién soy;
cambiaron
los papeles,
ya soy
tú.
Ciego
otra vez y no hay razón
para
dar al corazón el latido de unos ojos
con
qué ver.
Ciego
tú también, sin mirar a quién
le
entregas la confianza mientras pone una pistola
en tu
sien, en tu sien.
Y
ahora dicen «cálmate,
todo
va a arreglarse uno a cien».
Ya no
tengo qué perder,
este
nuevo día es de ayer.
Será
que nunca supe muy bien cuál era
mi
lugar.
Grita
por mí, grita por mí;
parado
en el andén
grita
por mí y por ti también,
hazte
ese bien
mientras
nos lleva el tren.
Algo
se acerca escondido entre la bruma,
esta
espuma, la tuerca, colmillo de la perra, el mundo
inmundo.
Todo
este espanto y no he perdido la calma,
es el
alma lo que falta, la esperanza; cansa tanto
no
vivir, no vivir.
Y aquí
sigo —no sé quién,
veo
que aquí sigues tú también.
Este
presente no es de hoy,
llévate
mis ojos, te los doy,
no hay
sitio para mí y aunque quiera no puedo olvidar
lo que
vi.
Grita por mí, ah, ruega por mí,
Grita por mí, ah, ruega por mí,
de pie
sobre este andén
grita
por mí, por ti, por cien,
haste ese bien
mientras
nos lleva el tren.
Coyoacán, D.F., 21 de mayo de 2011
[46 años] ©
Cosme Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario