ADIÓS A LAS ARMAS
Adiós a las armas
que apagan mi voz,
no hay calma que
dure, ni diablo sin dios.
Detrás del
silencio de noche me voy,
adiós a las armas,
el tiempo está en llamas
y debo partir.
Los buenos
consejos no van a servir,
quizá mi sombrero
sabría más de mí.
Los pies tras mis
huella me van a seguir;
adiós a las armas,
el tiempo se agota
y debo salir.
Chaneques y
duendes comparten el pan,
el rey y la reina
volvieron del mar.
Mi amor aún me
espera, la voy a extrañar;
adiós a las armas,
el tiempo no marcha
me tengo que ir.
Mirando a la luna
me pongo a pensar,
no tengo ninguna
razón para dar;
invéntame un
nombre que puedas callar,
adiós a las armas,
el tiempo se incendia
voy yéndome en
paz.
Coyoacán,
17 de agosto de 2012
[48
años] © Cosme Álvarez
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