NADA NUEVO


Y bueno, aquí estamos nuevamente,
en espera de noticias y, total,
salvo el chisme local,
y sabe dios qué otras cosas,
nada nuevo que decir. Tardes lluviosas.
Una semana de lluvias constantes,
y las cloacas desbordando en el brocal;
asistí a un funeral,
vi una tormenta del diablo,
se mojó todo el percal. No sé de qué hablo.
Creo que te extraño desde el día que te fuiste,
o tal vez pasó una hora, es igual;
al final me fue muy mal
por no saber lo que es mío,
me bebí todo el mezcal. Tenía frío.

Vino tu tío y se portó condescendiente,
me dejó estados de cuenta y tu postal;
me tragué todo el metal
de tus palabras hirientes;
dos de sal por las de cal sobre los dientes.
Nada nuevo que contar, salvo estas perlas,
tu teléfono dejó de contestar,
trato de recordar
cómo acabé en este infierno,
me perdí en un vendaval. Soy un incendio.
Creo que te extraño desde el día que te fuiste,
o tal vez pasó una hora, es igual;
al final me fue muy mal
por no saber lo que es mío,
me bebí todo el mezcal. Tenía frío.

Y bueno, el árbol que sembramos se cayó,
el invierno fue muy crudo por aquí;
otra noche sin ti, y
no he digerido las flores
que me diste de comer con tus amores.

Y bueno, aquí estamos nuevamente,
escribiendo este mensaje en la pared;
y aunque muero de sed
en esta noche lluviosa,
tiro al agua otra red sobre las sombras.

Creo que te extraño desde el día que te fuiste,
o tal vez pasó una hora, es igual;
al final me fue muy mal
por no saber lo que es mío,
me bebí todo el mezcal. Tenía frío.

Coyoacán, D.F., 19 de agosto de 2012
[48 años] © Cosme Álvarez

No hay comentarios:

Publicar un comentario